Exposición: Mínimo Tamaño Grande

Mínimo Tamaño Grande es un colectivo de escultores que, desde 1997, tiene como objetivo comunicar la ESCULTURA con mayúsculas y minúsculas, agrupando a artistas ya destacados y a otros que emergen desde sus talleres para comunicar  su pasión y su visión personal del espacio y los materiales. La propuesta es muy variada, combinando materiales tradicionales, tales como el alabastro , el acero, el acero cortén, la madera o el bronce, con otros como troncos de árbol de los que se extrae una figura, tubos luminosos, tubos de poliéster, y más.

La Escuela de IngenieroInvitacion caminoss de Caminos de la UPM acoge durante el mes de marzo y parte de abril una exposición colectiva de esculturas con diversos materiales y propuestas. La escultura y la ingeniería de caminos -civil y territorial, grado y posgrado- tienen en común dos cuestiones, al menos, que a mí me parecen fascinantes. La primera, ya mencionada por Vasari en 1550: “La escultura … eliminando lo superfluo de la materia, … la reduce a la forma diseñada por la mente del artífice”. En sus realizaciones, ingenieros y técnicos como Félix Candela, José Antonio Fernández Ordóñez, Javier Manterola, Carlos Fernández Casado, los dos Torroja (Eduardo y José Antonio), y muchos otros, han buscado en sus estructuras eliminar formas superfluas, buscar lo esencial, mostrando la forma que exige el esfuerzo con belleza y simplicidad. La segunda es que, como puede verse en la exposición, los artistas emplean materiales diferentes, extrayendo de cada uno  formas acordes con las características del material, en resistencia, forma y respuesta. Los ingenieros emplean materiales como el acero laminado, los polímeros plásticos y geotextiles, el hormigón, el hormigón proyectado, y más modernamente fibras de carbono y otras, buscando aprovechar sus virtudes intrínsecas.

La escultura –y en especial en esta exposición, por su variedad- nos enseña a mirar los materiales para buscar en ellos la forma, y a relacionar las formas y el espacio de manera armónica e intencionada. La diferencia es que los ingenieros estamos más obligados a la utilidad concreta que los escultores, pero también es verdad que tengo para mí que nuestras realizaciones tienen un tamaño tal que sin esta exigencia no podríamos pedir que la sociedad financiara nuestras obras.

Manuel Romana García
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